“Pienso que las palabras hay que experimentarlas, hay que vivirlas. El poeta debe tener experiencia real de la palabra” (José Cabrera Alva, …, “Las paradojas del lenguaje: entrevista con José Watanabe” , p. 202.)
Si usas el verso libre, tienes la obligación de darle al lector una percepción distinta del mundo, desplazarlo de su punto de vista cotidiano a otro quizá más intenso. […] Esa actitud del hombre que contempla y que traslada la escena que ve a otros hombres. La traslada cuando intuye que hay algo que está más allá de la escena, algo de la aparición súbita que lo toca y lo eleva (190-191)
Siempre me atribuyen una excesiva influencia del haiku. Será por mi cara, digo. Pero, efectivamente, tengo influencias del haiku. No tanto como forma, sino como espíritu (191)
me di cuenta que debía valorar la función fisiológica. Para mí la función fisiológica tiene una lectura o una dimensión metafísica (189)
José Cabrera Alva, Agustín Prado Alvarado y Moisés Sánchez Franco, “Las paradojas del lenguaje: entrevista con José Watanabe” en José Watanabe, El desierto nunca se acaba, México, Textofilia, 2013, p.