lunes, 11 de enero de 2021

parrafito introductorio sobre la inclusión del haiku a la poesía occidental

 Octavio Paz pensaba que el arte moderno occidental se caracteriza, entre otras cosas, por la inclusión de elementos de tradiciones no occidentales y no modernas (por ejemplo Picasso inspirándose en formas de arte africano o Ezra Pound y la poesía de la dinastía Tang). Una de estas otras tradiciones de las que abrevó la poesía occidental fue la japonesa: ya desde las primeras dos décadas del siglo XX podemos encontrar adaptaciones del haiku, tanto en inglés, francés y español. 

En la tradición poética hispanoamericana tenemos el famoso caso de José Juan Tablada, quien tiene un libro dedicado a Li Po (que si bien no era japonés sino chino, su poesía -como toda la de la dinastía Tang- influyó mucho en los futuros haijins japoneses) y fue de los primeros en "importar" el haiku a la literatura en español. Sus "jaikais" no eran precisamente haikus, pero tomó el carácter visual de esa poesía, sobre todo la actitud de rechazar el "gran poema intelectual" y procurar una poesía (por así decirlo) más humilde, sobre insectos, flores o la tarde, sin tanta soberbia formal o lingüística. He dicho que en su contexto cultural originario los haikus son algo así como un entrenamiento sobre la mente y los sentidos para acercarse al satori budista, Tablada, al igual que todos los poetas occidentales que se inspiraron en el haiku, no era monje y no veía el haiku como un medio para iluminarse, sino como un fin en sí mismo. Esta es una de las principales diferencias en la forma como se ha tratado al haiku en occidente: no como una forma de meditar sino como otro formato poético (en la misma forma que el soneto es un formato con sus reglas específicas). Los haijins escriben para desaparecer y los poetas occidentales para crear un artefacto lingüístico estético (ya vimos que a los haijins ni siquiera les interesa que su haiku sea estrictamente arte).

El caso de Watanabe se inscribe en esta tradicion poética occidental que toma elementos de la poesía japonesa, aunque es un caso particular porque él no hizo "haikus tropicalizados" o a la occidental (por llamarle de alguna forma a los haikus no zen). Considero que la principal diferencia entre Watanabe y los demás poetas "japonistas" es que ellos se inspiraron en la forma del haiku, mientras Watanabe tomó elementos del "espíritu" detrás de esa forma, lo que explica que llegue a una estética parecida pero no idéntica al haiku. 

Otro rasgo que separa a Watanabe del resto de poetas occidentales japonistas es que ellos supieron del haiku a través de los libros, en antologías y estudios críticos, por medios académicos o cultos; en cambio a Watanabe esos rasgos japonistas le llegaron en el día a día, viendo la actitud vital de su padre en la vida cotidiana, su actitud frente al dolor y la naturaleza. Más que una inquietud intelectual o puramente estética, lo que hizo que Watanabe escribiera como escribió fue algo más sencillo y vital. Él mismo dijo: 

"Sospecho que la influencia de mi padre también está en la contención de lenguaje que me place practicar. Sé que es imposible explicar convincentemente por qué un poeta escribe como escribe, pero estoy convencido de que el fraseo poético nace de nuestro modo de ser, no de los estilos literarios. Podemos abrirnos a todos los ideales de poesía, pero se decanta en nosotros el que coincide con nuestra personalidad y se procesa con nuestra biografía. Percepciones poéticas y lenguaje acaso sean anteriores a nuestro primer y ya lejano poema." (https://wabisabiandso.blogspot.com/2020/07/fragmentitos-de-la-segunda-version-de.html)