lunes, 10 de agosto de 2020

citas de la entrevista con diego molina "la iluminación y la materia"

para el poeta Zen las palabras deben ser como dictadas y espontáneas. Yo procedo como los escritores de haiku. Mis poemas vienen de afuera: veo una escena y me "ilumina" de alguna manera, y trato de escribirlo lo más directo posible. Pero luego me demoro muchísimo en el proceso de pulir, de "cantar" las palabras para que la sintaxis y el pensamiento sean una sola cosa, y eso lo logro después de diez o veinte correcciones pero sin perder la visión súbita frente al paisaje, la fuerza, la carga emotiva. (p. 93 de la revista original, 2 del pdf)

Ese poema (El guardián del hielo) surgió cuando estaba en el rodaje de una película. Una asistenta de producción me dejó el cooler lleno de hielo para que lo cuidara, y eso me hizo recordar que cuando era niño un heladero me dejó cuidando su carretilla. De ahí ya se deriva la fugacidad de la vida desde una posición muy cotidiana (pp. 93-94 de la revista original, 2-3 del pdf)

Yo he sido impactado por una situación que está fuera de mí, en la interrelación entre la piedra y un animal, entre la hierba y un pájaro. Me están diciendo una frase de Dios: Él escribe con cosas. Yo trato de capturarlo en palabras y dárselo al lector, pero no quiero que las palabras sean complicadas, para que la experiencia no se disuelva, como lo hacen los poetas del haiku: "vi esto y así te lo cuento". Quisiera que el lenguaje fuera un espejo que refleje la experiencia de uno hacia otros. (p. 94 de la revista original, 3 del pdf)

Creo que la poesía es un dedo que apunta a la mente de todos por medio del poeta; como dice Onitzura: "Crisantemo / sigue luciendo / como si yo no estuviera". Al poeta del haiku le molesta estar ahí en ese momento de la iluminación, pero ya lo vio; entonces tiene que transmitir lo visto al lector


veo mucho a las lagartijas porque me parece admirable cómo se disuelven en su ambiente. Mi ideal de muerte es ese: disolverme en un paisaje, en algo mucho más grande (p. 95/ 4)

Mi último libro, Habitó entre nosotros, a pesar de que los críticos no se han dado cuenta, está atravesado por la preocupación por le cuerpo (p. 95/ 4)

consultado en http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/153/153watanabe.pdf

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