martes, 3 de abril de 2018

El camino medio

El asceta Gotama, en Uruvela, practicó rigurosas austeridades conjuntamente con otros cinco meditadores (pañcavaggiya bhikkus). A través del ayuno se redujo a un mero esqueleto, pero no conseguía la purificación total. Como resultado de todas estas experiencias, comprendió que, así como la vida de comodidad física y lujo era un extremo, y no la vía para la liberación del sufrimiento, del mismo modo lo era una vida de torturas físicas y severas penas. Esta comprensión lo llevó hacia el camino medio. Decidió comer nuevamente, recibió una ofrenda de arroz con leche de una joven que vivía en los alrededores llamada Sujata. En dicho momento, sus cinco compañeros lo abandonaron, ya que ellos todavía estaban convencidos de que el sendero de la automortificación era la vía hacia la iluminación (p.56)

Se dice -en una versión tradicional-  que Siddattha, en sus extremas prácticas de ascetismo, después de algunos días sin comer ni beber agua, pocos minutos antes de su muerte, escuchó a un maestro que estaba enseñándole a una niña a tocar la cítara. Dicho maestro le dijo que si la cuerda estaba muy floja no sonaría, pero si la cuerda de la cítara se encontraba muy tensa se rompería: la cuerda debía estar en su justa tensión para que pudiera producir música y armonía. En ese momento Siddattha comprendió el camino medio: tanto el ascetismo extremo como la vida de lujos y placeres del palacio eran dos extremos, y la verdad se hallaría en la justa medida entre el placer exacerbado y el ascetismo extremo.  (pp.66)

El mundo se apega sucesivamente a la existencia y a la no existencia: todo existe (he aquí un extremo), nada existe (he aquí el otro), pero quien posee la recta visión de las cosas tal cual son, no afirma que las cosas no existen, por cuanto son producidas, ni que existen, puesto que perecen (pp. 67)

(Ado Parakranabahu, comentario al Sutra de Benarés)

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