sábado, 9 de septiembre de 2023

link para entrevista con fabián casas

¿Cuándo sentiste la lectura como una práctica iniciática fundamental? ¿Tenés imágenes que nos puedas contar de tu infancia y la lectura?

En mi casa leían todos: mi padre, mi primo, mi padrino. Un maestro de séptimo grado, Alfredo Chitarroni, fue central para mí porque me hizo escribir por primera vez. Tengo la imagen de estar en el dormitorio de mis viejos y estar escribiendo un relato que mi maestro luego tipeó a máquina y encuadernó, dándome un libro de un solo ejemplar.

¿Supiste desde el principio que serías en primera persona, Fabian Casas, el narrador de tu escritura? ¿En algún momento quisiste que tu alter ego Andrés Stella se diferenciara de vos?

Supongo que mi alter ego, siempre se diferencia de mí. Es una construcción ficcional. Hasta el narrador de mis diarios se diferencia de mí. Lo que yo soy es muy difícil de narrar si no tiene un germen ficcional.

Un ejemplo, en Ocio (publicado en el año 2000) Andrés Stella sufre un ataque de alergia. Lo acompaña al hospital su amigo Roli y en el hospital una enfermera, “posiblemente peronista”, introduce la aguja en la nalga de Andrés con tanta pericia que Andrés ni siquiera se da cuenta. Y al leer Diarios de la edad del pavo (publicado en el año 2016) en el “Diario 2”, el 20 de enero nos enteramos de que ese ataque alérgico existió, que la enfermera tenía la misma buena mano que tenía en Ocio y que en verdad te acompañó al hospital Lali.

¿Fue una decisión o fue un proceso que Andrés Stella y Fabián Casas se fusionaran?

Lo que pasa es que yo no tengo imaginación, y voy tomando de la realidad –lo que quiera que sea esa masa extraña– y después voy cambiando pocas cosas. A veces, como ustedes dicen, yo y Stella nos cruzamos. Pero es una ilusión geométrica.

¿Qué les dirías a las personas que no muestran sus textos por pudor, o por vergüenza?

Que para que un texto funcione tiene que darme la sensación de vergüenza ajena, la de piedra en el zapato.

En Luis Ernesto llega vivo, una vez que Peter Frampton queda al descubierto, la hija dice: “Todos somos bandas tributo de alguien. No se hagan los originales”. ¿Podrías contarnos quién es, entonces, el original de Fabian Casas?

Precisamente ahora nos damos cuenta que lo original está en la reproducción técnica y no al revés.

¿Podría pensarse Últimos poemas en prozac como un equilibrio perfecto entre tu poesía y OcioLos Lemmings y otros Diarios de la edad de pavo?

Son poemas narrativos sacados de el pozo de una depresión post divorcio. Tienen el combustible mecánico del antidepresivo.

Leyendo tu obra nos enteramos de la intención de escribir una novela sobre tu padre. ¿Está en proceso?

Nunca la escribí, pero ficcionalicé a mi padre en varios relatos y novelas. Tengo en proceso una novela que sucede en el tiempo de la colonia, en la formación del país. Se llama El parche caliente.

Tenés 55 años. Mucho leído, mucho escrito. ¿Qué sigue? ¿Qué logra entusiasmar al escritor que sos?

Mis hijos.

Con relación a la industria editorial nacional, siendo que es difícil publicar si uno no tiene un nombre o no tiene visibilidad, ¿tenés algún consejo para los que desean publicar?

Que generen ellos sus propios medios para darse a conocer.

¿Existe un orden poético de la vida que nos ayude a vivir de una manera más conmovedora?

Yo creo que la vida merece ser vivida. El orden poético es una dispersión fugaz, la ves de vez en cuando.

¿Los 90 terminaron con una forma cultural? ¿Existe el rock después de los Guns&Roses, o de Nirvana?

Claro: rock es como la poesía un lenguaje duro para una vida dura.

Teniendo en cuenta que en este siglo hay música y literatura sin límites en un ciberespacio infinito, ¿qué pensás del cambio del formato analógico al digital, tanto en las plataformas de música como Spotify o de la edición de libros digitales?

No pienso nada. Yo necesito tocar las cosas. Tengo CDs. No tengo Spotify.

¿Existen nuevos estereotipos que intentan asimilar los logros de las minorías y transformarlos en ficción? ¿Creés que existe un intento de normalización del sistema, a la lucha por los reclamos de los derechos de las minorías?

El capitalismo siempre está mutando para que vos creas que está a punto de ser vencido. Para mí, por ejemplo, el punk, en el plano político fue un movimiento conservador. El verdadero punk es la corona inglesa que sigue en pie haciendo que miles de personas no tengan futuro y encima los idolatren.

¿Si de un lado de un túnel estuviera quien eras en la infancia y del otro estuviera quien sos hoy, qué creés que se dirían el uno al otro?

Siempre habla el de hoy, pero el que era en la infancia no contesta. Es una linda imagen la del túnel.


Revista Número 6

por Demian Naón

 https://revistacaradeperro.com/2021/01/15/entrevista-a-fabian-casas/

jueves, 17 de marzo de 2022

fragmentos entrevista album de familia

 Sobre ese primer libro, que lo hizo merecedor del Premio Poeta Joven del Perú 1970, junto con Antonio Cillóniz, Watanabe dijo en una entrevista:


Escribí Álbum de familia cuando vine a estudiar a Lima. Son poemas que tienen que ver con un joven que viene de provincia y que se siente algo desorientado en una ciudad tan caótica. Y en eso coincidimos mucho en mi promoción del 70. Varios de nosotros, si no la mayoría, veníamos de provincia: Verástegui de Cañete, Tulio Mora de Huancayo, Jorge Nájar de Pucallpa… todos tocábamos el tema familiar. Eran los tiempos alrededor de cafés en la Plaza San Martín, épocas de efervescencia cultural y política. Todos éramos amigos al margen de los grupos, sea Hora Zero o Estación Reunida. Hasta hoy no me explico por qué no entré en uno de estos grupos si estaba tan cerca de ellos. Tal vez me dio gripe cuando había que firmar el manifiesto y no fui.

Caretas, julio 6, 2000

Relacionado con esto, es importante recordar las palabras del poeta en su discurso de agradecimiento por el homenaje que le hizo la Cámara Peruana del Libro en junio del 2000:

Gran parte de la poesía contemporánea se desarrolla en base a una gran imaginería verbal.

Los versos vuelven al creacionismo y a los caminos sorpresivos, pero muchas veces esconden la clave para comprender sus sentidos. Tal vez mi modesta inventiva verbal me llevó a un ideal que mantengo: quisiera que mis poemas tengan claridad, que ningún recurso formal los torne oscuros, por más inteligente que sea esa oscuridad. Y para mayor claridad me apoyo en una línea narrativa, que es la elevación de la anécdota al conocimiento.


https://issuu.com/casaliteratura/docs/catalogo_2020_elojoysusrazones/s/11381998

jueves, 23 de diciembre de 2021

kigo en haiku, escenografía en watanabe

 ¿Laredo es algo así como tu Comala personal?


Sí, claro, es mi Comala. Sí, es una Comala. Y como toda Comala es también un artificio literario. Es cierto que yo soy un poeta más o menos naturalista y escribo casi siempre lo que veo. Se dice que soy un poeta sabio, pero la sabiduría no está en mí sino que la veo afuera. Ahora, muchas veces veo cosas en Lima, pero no encuentro la escenografía adecuada para el poema. Entonces, la escenografía la busco en Laredo. Para eso me sirve Laredo, para ambientar muchos de los poemas que escribo.

[como ejemplo de diferencia entre watanabe y los haijins: muchas veces el escenario de watanabe es mera literatura, no sucedió como lo muestra el poeta, ese ambiente pudo no existir en la realidad, en cambio los haijins, por medio del kigo, buscan una comunión real o directa con el ambiente que al momento de escribir les rodea. cuando un haijin hace referencia a que estaba en invierno o primavera, podemos estar seguros que así fue, cuando watanabe hace una referencia así no le importa tanto dar cuenta de una realidad histórica o biográfica, sino literaria. los poemas de watanabe suelen parecer anécdotas pero son ficción. el mismo watanabe se refiere al lugar donde suceden sus poemas como "la escenografía" cosa que nunca sería pensada por un haijin, que piensan el paisaje de sus haikus como algo vivo

jueves, 2 de diciembre de 2021

 https://www.facebook.com/groups/letrashispanicas.unam/permalink/4930634506948247/?comment_id=4930651590279872&notif_id=1638471927609154&notif_t=group_comment&ref=notif

lunes, 29 de noviembre de 2021

 Podría parecer a primera vista que la actitud chan hacia el lenguaje es un rechazo intransigente de las palabras, pero los textos muestran de hecho algo muy distinto, y sería más exacto decir que hay una cierta desconfianza hacia la palabra escrita y la comprensión intelectual (Arnau, 2012: 4)

Con respecto al lenguaje en general, sin embargo, la posición chan parece inclinarse más hacia una crítica del dualismo habla/silencio que hacia un rechazo incondicional de la expresión verbal. Con frecuencia se dice que el silencio literal no es menos habla (expresión simbólica) que las palabras. De modo que la experiencia de lo inefable se definiría mejor mediante la superación de la dualidad expresable/inexpresable. (Arnau, 2012: 4)

Con el chan, la idea de una experiencia religiosa más allá de las dualidades implícitas en el lenguaje tomó forma en un sistema de símbolo en el que las palabras, utilizadas como «palabras contempladas» (k’an-hua), no eran elementos del pensamiento discursivo que pudieran analizarse mediante la reflexión, sino que funcionaban como expresiones que deberían provocar una experiencia especial, algo que no ocurre con el uso corriente del lenguaje. (Arnau, 2012: 6)

Se trata de una declaración pública que «pone fin a la comprensión privada»; es la palabra sagrada cuya ley define los límites de la experiencia individual y, por extensión, los límites de lo que puede decirse. (Arnau, 2012: 10)

El kōan, como el mantra, pasa de ser una herramienta de concentración a convertirse en el estado mismo de concentración (Arnau, 2012: 10)

lunes, 20 de septiembre de 2021

"efecto haiku" según José Luis Li Ning

 4.1.1.3.1. La estructura tripartita y el “efecto haiku”. 


En una publicación previa sobre la poesía de Watanabe (Li Ning, 2014), hemos descrito el “efecto haiku” en la poética de Watanabe, en un intento de esquematizar la estructura de sus poemas basándose en la forma japonesa haiku, tan admirada por él. El “efecto haiku” es una estructura tripartita, tres partes más o menos bien deinidas del poema: la primera parte es una descripción realista, generalmente visual, producto de la observación directa de la realidad; luego una elucubración teórica, poética o mítica sobre la primera observación; y inalmente, un desenlace sorprendente producido por el encuentro de las dos partes previas. Lo denomina “efecto haiku” porque es un desarrollo explayado de las partes del brevísimo haiku. Esta estructura es apreciable en los poemas integrantes de nuestro corpus poético. Una ilustración del haiku japonés se tiene en “Casa joven con dos muertos” de la sección dedicada a la sección sobre la muerte de los familiares, donde Watanabe incluye un famoso haiku del poeta del siglo XVI, Arakida Moritake. 

José Luis Li Ning Anticona, La experiencia de la enfermedad: fenomenología en la poética de José Watanabe Varas, Tesis para obtener el grado de Doctor en Medicina, Universidad Nacional de San Marcos, 2016, p. 41

https://cybertesis.unmsm.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12672/4966/Li_naj.pdf?sequence=1&isAllowed=y

viernes, 20 de agosto de 2021

No autoría, o co-autoría con la realidad

Estaba yendo a Ica y vi en el desierto un algarrobo. Lo vi allí, casi a contraluz de la tarde que me parecía un ser torturado, no digo un hombre, sino un ser torturado, doblado en sus ramas. Yo dije este árbol ha registrado su propio dolor de vivir, su propia tortura, su propia ansia de sobrevivencia en su propia figura. Entonces, la única posibilidad de que el Sol no lo calcine algún día, es que yo lo guardo en boca, allí no lo va a quemar nadie. Yo funciono así. Yo no puedo escribir un poema sentado en una mesa, tengo que estar mirando, de pronto el poema aparece. (http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000001176/Siento-que-me-regalan-los-poemas) [Miras los objetos con la misma humanidad con que miras a tus semejantes.

–Sí pues, soy medio panteísta (risas). Los miro pensando igual cuando miro a una persona, a ver. qué dice pues, qué expresa. Claro, no estoy en ese plan todo el tiempo, pero de pronto se expresa, dicen algo. Yo siento que los poemas me son regalados, alguien me los regala, alguien me dice, allí está el poema. (¿De dónde nace su deseo de poetizar lo cotidiano? No es intencional. No soy un poeta que piensa en la gran 'trascendencia' de los poemas. Yo vivo como cualquier persona, y en esa cotidianeidad aparecen, de pronto, esas verdades súbitas. esas 'banderas detrás de la niebla'. No hablo de la 'gran verdad': la historia, el destino humano. Ahora, tal vez llego a ella por medio de la cotidianeidad. (...)¿Sus textos poéticos son deliberadamente narrativos? Sí. Tienen la carga de la verosimilitud. Quisiera que el lector sintiera que aquello que le estoy 'contando' es verdad, que ha sido previamente vivido por el poeta. Lo cual es cierto: soy incapaz de crear un poema en un escritorio. Este nace en la calle, mientras vivo. ¿Cómo y dónde nace su yo poético? Nací en Laredo. Mi escuela estaba a un kilómetro y medio. Para llegar cruzaba mucho campo. Allí aprendí a mirar. Cuando empecé a escribir, me salió de modo natural describir esa naturaleza.-http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000001175/No-soy-un-poeta-que-piensa-en-la-trascendencia-)]


(El guardián del hielo) surgió cuando estaba en el rodaje de una película. Una asistenta de producción me dejó el cooler lleno de hielo para que lo cuidara, y eso me hizo recordar que cuando era niño un heladero me dejó cuidando su carretilla. De ahí ya se deriva la fugacidad de la vida desde una posición muy cotidiana (pp. 93-94 de la revista original, 2-3 del pdf http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/153/153watanabe.pdf)


-------------------------- los límites del signo lingüístico

¿Lo frustra la pobreza del lenguaje?

No. Siento que el lenguaje es una creación humana y, por eso, limitada.

http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000001175/No-soy-un-poeta-que-piensa-en-la-trascendencia

martes, 1 de junio de 2021

tomado de la introduccion de una tesis colombiana sobre watanabe

 Describe aplicando sus conocimientos del haiku [explicar en mi tesis en qué consistiría esta "descripción" a partir del haiku (básicamente hablar del wabi -la pobreza elegida aplicada a las palabras-.]

lunes, 11 de enero de 2021

parrafito introductorio sobre la inclusión del haiku a la poesía occidental

 Octavio Paz pensaba que el arte moderno occidental se caracteriza, entre otras cosas, por la inclusión de elementos de tradiciones no occidentales y no modernas (por ejemplo Picasso inspirándose en formas de arte africano o Ezra Pound y la poesía de la dinastía Tang). Una de estas otras tradiciones de las que abrevó la poesía occidental fue la japonesa: ya desde las primeras dos décadas del siglo XX podemos encontrar adaptaciones del haiku, tanto en inglés, francés y español. 

En la tradición poética hispanoamericana tenemos el famoso caso de José Juan Tablada, quien tiene un libro dedicado a Li Po (que si bien no era japonés sino chino, su poesía -como toda la de la dinastía Tang- influyó mucho en los futuros haijins japoneses) y fue de los primeros en "importar" el haiku a la literatura en español. Sus "jaikais" no eran precisamente haikus, pero tomó el carácter visual de esa poesía, sobre todo la actitud de rechazar el "gran poema intelectual" y procurar una poesía (por así decirlo) más humilde, sobre insectos, flores o la tarde, sin tanta soberbia formal o lingüística. He dicho que en su contexto cultural originario los haikus son algo así como un entrenamiento sobre la mente y los sentidos para acercarse al satori budista, Tablada, al igual que todos los poetas occidentales que se inspiraron en el haiku, no era monje y no veía el haiku como un medio para iluminarse, sino como un fin en sí mismo. Esta es una de las principales diferencias en la forma como se ha tratado al haiku en occidente: no como una forma de meditar sino como otro formato poético (en la misma forma que el soneto es un formato con sus reglas específicas). Los haijins escriben para desaparecer y los poetas occidentales para crear un artefacto lingüístico estético (ya vimos que a los haijins ni siquiera les interesa que su haiku sea estrictamente arte).

El caso de Watanabe se inscribe en esta tradicion poética occidental que toma elementos de la poesía japonesa, aunque es un caso particular porque él no hizo "haikus tropicalizados" o a la occidental (por llamarle de alguna forma a los haikus no zen). Considero que la principal diferencia entre Watanabe y los demás poetas "japonistas" es que ellos se inspiraron en la forma del haiku, mientras Watanabe tomó elementos del "espíritu" detrás de esa forma, lo que explica que llegue a una estética parecida pero no idéntica al haiku. 

Otro rasgo que separa a Watanabe del resto de poetas occidentales japonistas es que ellos supieron del haiku a través de los libros, en antologías y estudios críticos, por medios académicos o cultos; en cambio a Watanabe esos rasgos japonistas le llegaron en el día a día, viendo la actitud vital de su padre en la vida cotidiana, su actitud frente al dolor y la naturaleza. Más que una inquietud intelectual o puramente estética, lo que hizo que Watanabe escribiera como escribió fue algo más sencillo y vital. Él mismo dijo: 

"Sospecho que la influencia de mi padre también está en la contención de lenguaje que me place practicar. Sé que es imposible explicar convincentemente por qué un poeta escribe como escribe, pero estoy convencido de que el fraseo poético nace de nuestro modo de ser, no de los estilos literarios. Podemos abrirnos a todos los ideales de poesía, pero se decanta en nosotros el que coincide con nuestra personalidad y se procesa con nuestra biografía. Percepciones poéticas y lenguaje acaso sean anteriores a nuestro primer y ya lejano poema." (https://wabisabiandso.blogspot.com/2020/07/fragmentitos-de-la-segunda-version-de.html)

jueves, 10 de septiembre de 2020

citas que recuperé (de la entrevista a watanabe en la antología de texto-filia) de mi trabajo de wendy phillips

 “Pienso que las palabras hay que experimentarlas, hay que vivirlas. El poeta debe tener experiencia real de la palabra” (José Cabrera Alva, …, “Las paradojas del lenguaje: entrevista con José Watanabe” , p. 202.)

Si usas el verso libre, tienes la obligación de darle al lector una percepción distinta del mundo, desplazarlo de su punto de vista cotidiano a otro quizá más intenso. […] Esa actitud del hombre que contempla y que traslada la escena que ve a otros hombres. La traslada cuando intuye que hay algo que está más allá de la escena, algo de la aparición súbita que lo toca y lo eleva (190-191)

Siempre me atribuyen una excesiva influencia del haiku. Será por mi cara, digo. Pero, efectivamente, tengo influencias del haiku. No tanto como forma, sino como espíritu (191)

me di cuenta que debía valorar la función fisiológica. Para mí la función fisiológica tiene una lectura o una dimensión metafísica (189)


José Cabrera Alva, Agustín Prado Alvarado y Moisés Sánchez Franco, “Las paradojas del lenguaje: entrevista con José Watanabe” en José Watanabe, El desierto nunca se acaba, México, Textofilia, 2013, p. 

lunes, 17 de agosto de 2020

del artículo José Watanabe: la increíble historia del poeta es revelada en TV japonesa (Harumi Watanabe)

Era un fantasma que vino de lejos, uno de los tantos japoneses que llegaron al Perú en las oleadas migrantes de entre 1899 y 1923. Él lo hizo en 1919, se supone que a Lima, aunque luego se trasladó al norte (un movimiento común en la época). Se casó con la peruana Paula Varas, se asentaron en la pequeña Laredo, distrito de Trujillo, y pese a la pobreza tuvieron 13 hijos (dos murieron cuando apenas tenían meses de nacidos).

 hablaba japonés, dominaba el francés y aprendía rápido el español, pero callaba en los tres idiomas. Un mutismo que compensaba con su afición por la pintura, trazando paisajes del Japón de sus recuerdos, de un pasado sobre el que nunca hablaba.

El año pasado [2016], durante una visita al Japón, la artista visual Maya Watanabe –otra de las hijas de José– fue contactada por unos reporteros de la cadena de televisión pública NHK, la más importante del país. Tal vez atraídos por la curiosa hibridación peruano-japonesa del poeta, se ofrecieron a ayudarla en la búsqueda de sus antepasados, con la condición de que todo sería editado y transmitido a través de la señal abierta. La propuesta, además de insólita, parecía justa. Y tampoco había mucho que perder.

La búsqueda se sustentó, sobre todo, en los registros familiares oficiales que rigen en Japón y que se denominan koseki. Se trata del documento de su tipo más antiguo del mundo, utilizado desde hace más de 1.000 años, en el que se vuelcan todos los acontecimientos que marcan la vida del japonés promedio: nacimientos, matrimonios, divorcios, incidentes policiales, defunciones, entre otros.

Lo cierto es que el instrumento los llevó a un primer descubrimiento: que el verdadero apellido de Harumi era Hasegawa, pues recién recibió el de Watanabe cuando tenía 20 años, al ser adoptado por su nueva familia. Y es que en Japón era muy popular (hasta no hace demasiados años) que las familias heredaran sus bienes solo a su primogénito varón, de modo que los demás hijos podían ser acogidos por otras familias que, por ejemplo, solo tenían hijas mujeres.

pasó de llamarse Harumi Hasegawa a ser Harumi Watanabe en 1916, y se mudó de su natal Iwakuni a Takahashi para convivir con su nueva familia. No era un desplazamiento extraño por entonces, pero quizá sacudido por un impulso rebelde, Harumi no aguantó ni tres años con esa nueva vida y a los 23 decidió cruzar el Pacífico. (...) Al escalar en el árbol genealógico de los Hasegawa, se reveló que no fueron una familia cualquiera, sino una compuesta por samuráis, que además sirvieron a los Kikkawa, un poderoso clan asentado en Iwakuni, su localidad de origen.