jueves, 10 de septiembre de 2020

citas que recuperé (de la entrevista a watanabe en la antología de texto-filia) de mi trabajo de wendy phillips

 “Pienso que las palabras hay que experimentarlas, hay que vivirlas. El poeta debe tener experiencia real de la palabra” (José Cabrera Alva, …, “Las paradojas del lenguaje: entrevista con José Watanabe” , p. 202.)

Si usas el verso libre, tienes la obligación de darle al lector una percepción distinta del mundo, desplazarlo de su punto de vista cotidiano a otro quizá más intenso. […] Esa actitud del hombre que contempla y que traslada la escena que ve a otros hombres. La traslada cuando intuye que hay algo que está más allá de la escena, algo de la aparición súbita que lo toca y lo eleva (190-191)

Siempre me atribuyen una excesiva influencia del haiku. Será por mi cara, digo. Pero, efectivamente, tengo influencias del haiku. No tanto como forma, sino como espíritu (191)

me di cuenta que debía valorar la función fisiológica. Para mí la función fisiológica tiene una lectura o una dimensión metafísica (189)


José Cabrera Alva, Agustín Prado Alvarado y Moisés Sánchez Franco, “Las paradojas del lenguaje: entrevista con José Watanabe” en José Watanabe, El desierto nunca se acaba, México, Textofilia, 2013, p. 

lunes, 17 de agosto de 2020

del artículo José Watanabe: la increíble historia del poeta es revelada en TV japonesa (Harumi Watanabe)

Era un fantasma que vino de lejos, uno de los tantos japoneses que llegaron al Perú en las oleadas migrantes de entre 1899 y 1923. Él lo hizo en 1919, se supone que a Lima, aunque luego se trasladó al norte (un movimiento común en la época). Se casó con la peruana Paula Varas, se asentaron en la pequeña Laredo, distrito de Trujillo, y pese a la pobreza tuvieron 13 hijos (dos murieron cuando apenas tenían meses de nacidos).

 hablaba japonés, dominaba el francés y aprendía rápido el español, pero callaba en los tres idiomas. Un mutismo que compensaba con su afición por la pintura, trazando paisajes del Japón de sus recuerdos, de un pasado sobre el que nunca hablaba.

El año pasado [2016], durante una visita al Japón, la artista visual Maya Watanabe –otra de las hijas de José– fue contactada por unos reporteros de la cadena de televisión pública NHK, la más importante del país. Tal vez atraídos por la curiosa hibridación peruano-japonesa del poeta, se ofrecieron a ayudarla en la búsqueda de sus antepasados, con la condición de que todo sería editado y transmitido a través de la señal abierta. La propuesta, además de insólita, parecía justa. Y tampoco había mucho que perder.

La búsqueda se sustentó, sobre todo, en los registros familiares oficiales que rigen en Japón y que se denominan koseki. Se trata del documento de su tipo más antiguo del mundo, utilizado desde hace más de 1.000 años, en el que se vuelcan todos los acontecimientos que marcan la vida del japonés promedio: nacimientos, matrimonios, divorcios, incidentes policiales, defunciones, entre otros.

Lo cierto es que el instrumento los llevó a un primer descubrimiento: que el verdadero apellido de Harumi era Hasegawa, pues recién recibió el de Watanabe cuando tenía 20 años, al ser adoptado por su nueva familia. Y es que en Japón era muy popular (hasta no hace demasiados años) que las familias heredaran sus bienes solo a su primogénito varón, de modo que los demás hijos podían ser acogidos por otras familias que, por ejemplo, solo tenían hijas mujeres.

pasó de llamarse Harumi Hasegawa a ser Harumi Watanabe en 1916, y se mudó de su natal Iwakuni a Takahashi para convivir con su nueva familia. No era un desplazamiento extraño por entonces, pero quizá sacudido por un impulso rebelde, Harumi no aguantó ni tres años con esa nueva vida y a los 23 decidió cruzar el Pacífico. (...) Al escalar en el árbol genealógico de los Hasegawa, se reveló que no fueron una familia cualquiera, sino una compuesta por samuráis, que además sirvieron a los Kikkawa, un poderoso clan asentado en Iwakuni, su localidad de origen.

lunes, 10 de agosto de 2020

victor vich, el materialismo "real" de josé watanabe, iberoamericana, X, 37 (2010), pp. 119-134

Lo poco que se ha escrito sobre ella ha intentado reconstruir un imaginario personal a partir de su lugar de origen, sus relaciones familiares, su bestiario animal y, ciertamente, sus vínculos con el pasado cultural japonés. Su poesía ha sido descrita como "insular" dentro de la tradición de los años setenta en el Perú y se ha subrayado la voluntad por construir una opción estética que marca sus silencios y que es contraria a toda expansión retórica. Hijo de migrante nipón y una madre natural de Otuzco (en el departamento de La Libertad).

Desde el punto de vista formal, se ha dicho que su poesía destaca (...) por el carácter esencialmente visual de sus versos. (...) Se ha señalado, por lo mismo, que en su poesía la mirada se presenta como un agente estructurante de los versos (...) es la mirada la que fija al sujeto en una determinada posición y es la que proporciona el marco desde donde el sujeto se constituye como tal. (p. 119)

"un ojo meditativo", que al mismo tiempo que describe lo que observa siempre termina por inscribirse, reflexivamente, en ese propio marco. De ahí también el carácter parcialmente trágico de esta poesía; de ahí su fractura y su incesante juego entre lo dicho y lo contenido.

"la proyección objetiva de sus propios conflictos" (cita de Eduardo Chirinos que incluye vich en la p. 120)

Me parece que en todo su proyecto poético la naturaleza será entendida como algo perdido al nivel del lenguaje pero curiosamente redefinido al nivel de la experiencia. (...) sus principales poemas proponen la representación de una derrota del lenguaje frente a la contundencia del mundo natural y que por lo mismo ocurre en ellos una redefinición de las posiciones materialistas tradicionales. (p. 120)

Este tipo de imágenes corresponde con una estética típicamente romántica, aquella que conceptualiza a la naturaleza como un lugar absoluto y trascendental. En efecto, los poetas románticos rechazaban el artificio y la cultura, y colocaban al mundo natural como puro y trasnsparente, donde el objetivo parecería intentar fusionarse con él. (p. 121) -en la siguiente página vuelve a mencionar a los románticos pero para señalar una diferecia que watanabe tiene con ellos: "No se trata, como en los románticos, de imaginar la posible re-unidad del mundo sino, más bien, de subrayar la separación y la brecha (...) mostrar la fisura y el puro vacío que las media y que el sujeto debe afrontar"-

la voz poetica se desdobla reflexivamente para increparse a sí misma: "ay poeta, / otra vez la tentación /de una inútil metáfora"

 una realidad irrepresentable; vale decir, de algo que se resiste a ingresar al lenguaje y que vence a todas las herramientas con las que el poeta cuenta. (...) La piedra se basta a sí misma y entonces se propone como sustancialmente diferente con el ser humano. Puede decirse entonces que la pidra derrota al significado y que termina posicionándose por muy encima de él. Con humildad, el poeta señala el carácter textualmente artificioso de lo existente y revela la inevitable fisura entre el hombre, el lenguaje y el mundo natural. Lo humano, se nos dice, es sólo una metáfora, un puro juego de significantes.

en la poesía de Watanabe nos encontramos ante una especie de victoria del mundo material sobre la metafísica del significado (p. 122)

Para lacan hay algo que se queda "fuera" del discurso, que el orden de lo simbólico nunca puede llegar a atrapar. Aquello es lo Real, una dimensión que surge como el resto irrepresentable luego del conjunto de simbolizaciones existentes. Lacan sostiene que lo Real es algo que siempre retorna para desestabilizar nuestra propia imagen de lo simbólico.
Quiero proponer entonces que la poesía de Watanabe representa un esfuerzo por marcar el hiato entre el orden simbólico y lo Real; vale decir, que su poesía reconoce tal entrampamiento en el lenguaje y que da cuenta de que algo muy importante termina siempre por quedarse fuera de él.
(...) la crítica a la poesía es producida por la poesía misma; la desconfiaza en el verso encuentra expresión cabal en el propio verso. (...) Aunque se dedique a denunciarlo y aunque desconfíe profundamente de él, la poesía está siempre atrapada en lo simbólico
(...) La belleza parece estar más en la naturaleza que en la literatura, y la literatura no puede aprehenderla sin dejar restos de su imposibilidad. En ese sentido, la poesía ya no es un discurso que tenga como objetivo describir lo existente ni imaginar una realidad alternativa sino señalar, más bien, aquello que nunca se puede describir. Ocurre, por lo mismo, una redefinición del sujeto que enuncia: el poeta ya no es quien representa "mejor" la realidad sino quien reconoce la absoluta imposibilidad de representarla (p. 124).

aquello que está más allá del lenguaje pero que, a través de él, podemos siempre intuir (pp.124-125)

Se trata, por lo general, de imágenes que ponen en un primer plano el hiato y la desconexión; más aún, la permanente tensión entre la experiencia física y su representación simbólica (p. 126)

...............Este poema [jardín japonés] es la descripción del famoso "jardín seco" del templo de Ry?an-ji en la ciudad de kyoto en Japón. El nombre significa "el templo donde se calma el dragón" y se trata de un lugar budista, más específicamente, de la facción zen (...) Para algunos, el jardín es una representación de las montañas entre las nubes; para otros es la del mar y sus islas. En todo caso, suele decirse que la interpretación del jardín depende de la meditación íntima de cada persona; vale decir, de lo que suceda en el espíritu al disponerse frente a él
(...) Este jardín, por el contrario, no impone ningún significado; más bien promueve el ingreso a un espacio cifrado más allá de un sentido único y uniforme
(...) De hecho, el jardín invita a suspender nuestra relación con el lenguaje
En efecto, es el lenguaje la instancia que crea la ilusión de que el mundo es estable y ordenado. (...) el predominio del aspecto visual da cuenta de una opción que trae consigo una rotunda crítica del lenguaje (p. 128)

No podemos dejar de simbolizar aunque sepamos bien que esa simbolización trae inevitablemente consigo una dimensión del fracaso (p. 129)

cuidar el hielo bajo el sol puede ser una labor absurda, pero el punto radica en sostener que en la aceptación de una tarea aparentemente inútil es donde se define buena parte de la construcción de la identidad humana (p. 131) [me recuerda ese verso de Borges en fragmentos de un evangelio apócrifo: "nuestro deber es contruir como si fuera piedra la arena".

 La "verdad de la vida" parecería residir en tener que aceptar que hay algo en el sujeto que está fuera de control y que se encuentra totalmente ajeno a la voluntad humana. Me parece que esta aceptación de lo eminentemente inevitable es un elemento central y que le resta al poema un componente trágico, de estirpe romántica, [otra con los románticos] que podría producir nostalgia por el absoluto perdido. No hay aquí, en efecto, angustia ni mucha melancolía: solo dignidad para aceptar las duras condiciones del juego (p. 132) [en términos budistas, sería contemplar la realidad como es, esto es efímera, contingente, "los fenómenos se transforman en vacío y el vacío eb fenómenos", el énfasis del budismo siempre está puesto en la impermanencia de todo lo que existe, esta impermanencia es lo único real]

la condición del poeta es representar lo irrepresentable, el objeto a (en la teoría lacaniana), la causa del deseo, aquellas formas o significados que se están desvaneciendo. A pesar de lo inútil de dicha tarea, a pesar de no poder nombrar lo innombrable, la poesía se propone insistir una y otra vez en lo mismo: no importa que el hielo se derrita y que las palabras no alcancen, sólo importa estar ahí apuntando hacia dicho objetivo. (...)
(...) la acción tiene que realizarse sin justificaciones [todas serían igualmente efímeras y parciales] (p. 133)

fragmento de una entrevista citado en este articulo: Por eso yo soy el testigo de lo transitorio, eso es. Finalmente mi papel cuál es, cuidar el hielo, cuidar lo transitorio, lo fugaz, los signos que huyen. Lo hermoso de todo eso es que ves que todo huye, que todo fuga, que hay que amar rápido, que hay finitud y sin embargo escribes, rescatar algo de todo eso, lo conviertes en poema. Por eso escribo sobre el fenómeno poético porque me sorprende a pesar de todo eso, un rescate que el hombre, que tiene una capacidad infinita de sufrir, a pesar de estar en el estado más doloroso, en el estado más deprimido en que está, yo he estado mal, hasta las patas y he estado pensando en un poema. Eso me ha ayudado mucho, o pensaba no en mis poemas sino en otros. Siempre he repetido, cuando estaba mal hace años, siempre repetía de memoria ese verso de Vallejo, lo he dicho en alguna entrevista: "Quiero vivir aunque sea de barriga" (Huamán/Vega 1999:50)

asuncion del carmen rangel lópez, los saberes que tarja josé watanabe. consideraciones en torno a algunos momentos de su poesía

pareciera que el sujeto que habita en esa escritura, conforme va hilando sus versos, se permite dudar acerca del estatus que adquieren sus propios poemas. La duda acerca de si lo que se está realmente escribiendo es un poema o si alcanza a ser poesía es, en efecto, una característica de lo que podemos considerar poesía moderna; en Watanabe, esa vacilación tiene un cariz muy particular, por su manera de construirla, de urdirla. (philologica canariensia, 22, 2016, p. 45)

"La mirada se presenta como un ejercicio que revela nuevas dimensiones de la realidad cotidiana y de ahí que su poesía (como el haikú) privilegie la visión de la idea: su mirada abre al sujeto hacia nuevas posibilidades y lo sitúa en el medio de un estado de permanente crítica y de duda" (Víctor Vich, El materialismo 'real' de José Watanabe, p. 123,)

https://docplayer.es/67519042-Los-saberes-que-tarja-jose-watanabe-consideraciones-en-torno-a-algunos-momentos-de-su-poesia.html

citas de la entrevista con diego molina "la iluminación y la materia"

para el poeta Zen las palabras deben ser como dictadas y espontáneas. Yo procedo como los escritores de haiku. Mis poemas vienen de afuera: veo una escena y me "ilumina" de alguna manera, y trato de escribirlo lo más directo posible. Pero luego me demoro muchísimo en el proceso de pulir, de "cantar" las palabras para que la sintaxis y el pensamiento sean una sola cosa, y eso lo logro después de diez o veinte correcciones pero sin perder la visión súbita frente al paisaje, la fuerza, la carga emotiva. (p. 93 de la revista original, 2 del pdf)

Ese poema (El guardián del hielo) surgió cuando estaba en el rodaje de una película. Una asistenta de producción me dejó el cooler lleno de hielo para que lo cuidara, y eso me hizo recordar que cuando era niño un heladero me dejó cuidando su carretilla. De ahí ya se deriva la fugacidad de la vida desde una posición muy cotidiana (pp. 93-94 de la revista original, 2-3 del pdf)

Yo he sido impactado por una situación que está fuera de mí, en la interrelación entre la piedra y un animal, entre la hierba y un pájaro. Me están diciendo una frase de Dios: Él escribe con cosas. Yo trato de capturarlo en palabras y dárselo al lector, pero no quiero que las palabras sean complicadas, para que la experiencia no se disuelva, como lo hacen los poetas del haiku: "vi esto y así te lo cuento". Quisiera que el lenguaje fuera un espejo que refleje la experiencia de uno hacia otros. (p. 94 de la revista original, 3 del pdf)

Creo que la poesía es un dedo que apunta a la mente de todos por medio del poeta; como dice Onitzura: "Crisantemo / sigue luciendo / como si yo no estuviera". Al poeta del haiku le molesta estar ahí en ese momento de la iluminación, pero ya lo vio; entonces tiene que transmitir lo visto al lector


veo mucho a las lagartijas porque me parece admirable cómo se disuelven en su ambiente. Mi ideal de muerte es ese: disolverme en un paisaje, en algo mucho más grande (p. 95/ 4)

Mi último libro, Habitó entre nosotros, a pesar de que los críticos no se han dado cuenta, está atravesado por la preocupación por le cuerpo (p. 95/ 4)

consultado en http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/153/153watanabe.pdf

martes, 21 de julio de 2020

If you use your mind to study reality, you won't understand either your mind or reality. If you study reality without using your mind, you'll understand both."
     — Bodhidharma


https://twitter.com/ZenProverbs/status/1285568234972905472

miércoles, 15 de julio de 2020

watanabe sobre el "espíritu del haiku" en la residencia de estudiantes

"Me habían dicho que había una fiebre sobre el haiku. En el taller se distingue entre los aspectos formales, la composición poética reflexiva de 17 sílabas divididas en versos de cinco, siete y cinco, y lo que es entrar en su espíritu, que es lo difícil, analizar cómo se percibe la realidad a través del haiku"

"Al traducir el haiku a otra lengua, como el español, estamos pensando demasiado metafóricamente, no podemos evitar la metáfora. Hay hermosos poemas, pero no son haikus. Borges, por ejemplo, escribió haikus pero no los confundió con metáforas".

Watanabe señala que en su poesía domina el sentido de la naturaleza, la mirada hacia el entorno que dialoga y comunica, la solidaridad entre el hombre y la naturaleza, que aprendió con Machado, "que reconoce sus propios sentimientos en el paisaje de Castilla". "Soy un poeta obsesivo. Cuando veo que hay un núcleo de poema, me detengo y comienzo a investigar".


Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 30 de mayo de 2005.

notita de cuando salió la piedra alada

Hay algo que debemos admitir de lleno y a primera vista: la poesía de La piedra alada es una escritura que nutriéndose de la vida cotidiana, y aparentemente sin poesía, se vuelve poética
(vida cotidiana/poesía aparentemente sin poesía)

Debemos decir, en consideración a los lectores que rehuyen del texto poético por intransitable y oscuro, que éste es un libro diáfano, muy lejano de las petulancias lingüísticas de otros autores, pero que tras su aparente sencillez demuestra un tremendo trabajo para hallar la palabra exacta, cercana a cualquier hombre con sensibilidad.
(lejano de las petulancias lingüísticas/tremento trabajo-

ese "tremendo trabajo" al que alude el autor, aleja a josé watanabe de los poetas propiamente zen, quienes más bien improvisan y no les interesa la perfección estética, ellos sitúan sus poemas en un lugar más allá de la dicotomía entre bello y no bello, pero watanabe no: aunque tome elementos de esa poesía apoética -por decirlo así- del zen, a él todavía le interesa la belleza.  Justamente utiliza esos elementos apoéticos como recursos poéticos (el zen utiliza lo apoético para destruir el concepto de belleza o el concepto de "lo poético", en cambio watanabe utiliza lo apoético para proponer un nuevo modelo de belleza, otra forma de escribir y leer poemas (que se traduce en otras formas de percibir el mundo y nuestra propia experiencia)-en la poética implícita de watanabe, la negación del poema está integrada en el poema, tanto semántica como formalmente, de ahí esos momentos en los que duda del signo lingüistico para comunicar lo que realmente quiere comunicar, como también esos otros en los que el poema se aproxima a la prosa, por ejemplo.

http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000001177/Jose-Watanabe-y-la-piedra-como-elemento-cotidiano
Enrique Sánchez Hernani, José Watanabe y la piedra como elemento cotidiano, La Primera, Lima 06/12/05

"Con libros como éste, es posible buscar la reconciliación con la vida. Las imágenes son directas, sencillas pero eficaces porque nacen de lo que señalamos: de una profunda contemplación."

"Después de leer estos versos, ¿habrá alguien que dude de la probable vida de un guijarro o de una roca? Es cosa de mirar bien; y Watanabe nos ayuda a ello."

entrevistas con watanabe

https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/11_17_09_08.html

http://josewatanabe.tripod.com/entrevista.htm

...






- https://archivo.elcomercio.pe/edicionimpresa/html/2006-12-13/ImEcLuces0632147.html -


Dos articulitos de Randy Muth (r.muth@kio.ac.jp)

Watanabe asocia el temperamento sosegado de su padre a las enseñanzas del budismo, y como consecuencia proclama que su propia personalidad está influida por elementos budistas: (pag. 45)

Dentro del contexto literaio de Perú, José Watanabe se sitúa cronológicamente en la llamada Generación del 70, un movimiento literario surgido en Lima como consecuencia del movimiento social que desató la turbulenta situación política tras el golpe de estado del general Velasco en 1968. Esta generación se caracterizó por la instrumentalización de la poesía como herramienta de cambio social. En su mayoría, los intelectuales de este cenáculo escribían poemas para exponer su disensión con el centralismo de la dictadura. A diferencia de sus homólogos generacionales, la poesía de Watanabe se caracteriza en gran medida por sus meditaciones sobre la naturaleza y los animales. (p. 49, cuadernos canela vol. 8)

consultado en línea en http://cuadernoscanela.org/index.php/cuadernos/article/view/84/46)

 y otro articulito más de Randy Muth sobre wata https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5278167 (sirve eso de in-betweeness)

En su búsqueda por una identidad significativa, el descendiente japonés debe negociar la dualidad etno-cultural propia de la experiencia nikkei dentro de su contexto particular. Este proceso requiere de un espacio neutro que funcione como lugar de reconciliación, donde pueda examinar e interiorizar la contienda psicológica que pueda surgir al construir su identidad. Este aspecto se sitúa dentro de lo que Homi Bhabha (1994) llama "in-betweenness", es decir, el estado intermedio o la circunstancia de no pertenecer por completo a ninguno de los contextos en el que se vive. Para el poeta peruano José Watanabe (1946-2007), la negociación de su identidad birracial y bicultural se realiza a través de sus creaciones líricas, las cuales integran conceptos particulares de la poesía japones del haiku. Gracias a la herencia cultural paterna, logrará un temprano descubrimiento del haiku, que dejará una huella indeleble en su creación poética (p. 7, cuadernos canela, vol. 25)

Su padre, Harumi Watanabe (1893-1969), se trasladó a Perú en 1913 para trabajar de obrero en los campos de caña en las afueras de la capital, Lima. Las deportaciones forzadas durnte la Segunda Guerra Mundial le obligaron a alejarse de la capital para refugiarse en el pueblo de Laredo, donde conoció a Paula Vara Soto, con quien posteriormente se casaría. A pesar de sus raíces indígnas, su madre se adaptó a las costumbres japonesas de su esposo, dando primacía en el hogar a la cultura y comida japonesas. (...) Harumi, por su parte, reparando en la importancia del lenguaje al integrarse en una sociedad nueva, hablaba a su familia exclusivamente en castellano. Quería evitar que sus hijos experimentaran la discriminación que él mismo sufría, por lo que hacía incapié en que hablaran un español correcto. José nació el quinto de once hermanos. (p. 8)

lunes, 13 de julio de 2020

Francisco F. Villalba sobre haikus, citado en https://pequeniosuniversos.wordpress.com/literatura/jose-watanabe-poeta-nikkei-peruano-primera-entrega-espiritu-de-haiku/

“realidad esencial anterior al lenguaje (…) por eso su forma es generalmente un sintagma nominal sumamente breve, y si incluye algún verbo, éste aparece desposeído de flexiones temporales y personales. La forma lingüística original del haiku en japonés aún permite expresar la no dualidad entre sujeto y objeto. La experiencia del haiku es total y absoluta, aquí y ahora. No soy “yo” el que se asombra de la belleza de la luna, y después plasmo “mi” asombro en un poema.”

Francisco F. Villalba, “Introducción”. En Matsuo Basho. Haiku de las cuatro estaciones. Madrid: Miraguano Ed., 1983, p. VIII.

fragmentitos de la segunda versión de elogio del refrenamiento

Mi padre llegó en 1916. Era un hombre alto y magro. Nunca pude imaginarlo trabajando como agricultor en los latifundios azucareros de la costa peruana, adonde empezaron a llegar los inmigrantes desde 1899. Siempre estaba sosegado. Parecía que todos sus actos tenían un impecable anclaje interior. Esa contención natural fue el aspecto que más le aprecié, el que más me impresionaba. Mis hermanos y yo terminamos por controlar nuestras expansiones ante él. Nunca nos lo pidió, pero de alguna manera supimos que siempre esperaba de nosotros un comportamiento más discreto, más recogido de maneras. No es que hayamos reprimido nuestros modos expresivos, sino que aprendimos a no hacer inútiles aspavientos. Su actitud serena parecía decirnos que hay un orden natural que no requiere comentarios agregados e innecesarios a nuestros actos. Pecho adentro pueden estar las tragedias, las intensidades, los abismos, pero éstos no deben expresarse con largos ademanes.

Sospecho que la influencia de mi padre también está en la contención de lenguaje que me place practicar. Sé que es imposible explicar convincentemente por qué un poeta escribe como escribe, pero estoy convencido de que el fraseo poético nace de nuestro modo de ser, no de los estilos literarios. Podemos abrirnos a todos los ideales de poesía, pero se decanta en nosotros el que coincide con nuestra personalidad y se procesa con nuestra biografía. Percepciones poéticas y lenguaje acaso sean anteriores a nuestro primer y ya lejano poema.

Mi padre era lector de haikus, que no están lejos de la poética de Chikamatsu. En medio de los pollos y patos del corral de mi casa, me traducía, entre grandes pausas reflexivas, esos breves poemas que entonces yo no entendía claramente. Ese fue el primer lenguaje poético que conocí. El haiku es un ejercicio de pudor frente al propio descubrimiento de la belleza

Teóricamente, el haijin, o escritor de haikus, preferiría no tener que escribir su hallazgo poético. Desearía que todos los hombres estén junto a él y que todos, unánimemente, tengan la misma instantánea percepción. Pero está solo. Entonces, sin afectaciones y del modo más notarial posible, intenta provocar o reproducir en el lector la experiencia que a él le fue revelada.

http://serviolento.blogspot.com/2008/12/elogio-del-refrenamiento-jos-watanabe.html

fragmentitos de la primera versión de elogio del refrenamiento

El Bushido nunca fue escrito pero estaba en el espíritu de todos los japoneses y se transmitía de modo consuetudinario y a través del arte. Está en la historia de los dos samurais que acabo de recordar, así como en la poética del dramaturgo de bunraku, Chikamatsu, que a comienzos del siglo XVIII, dijo: «Cantar los versos con la voz preñada de lágrimas, no es mi estilo. Considero que el pathos es enteramente una cuestión de refrenamiento. Cuando todas las partes de un drama están controladas por el refrenamiento, el efecto es más conmovedor».

Creo que el refrenamiento, la contención, es el aspecto que más aprecié de mi padre, el que más me impresionaba. Mis hermanos y yo terminamos por controlar nuestras expansiones ante él. Nunca nos lo pidió, pero de alguna manera supimos que él siempre esperaba de nosotros un comportamiento más discreto, más recogido de maneras. Era una forma de represión, sí, pero no castrante, sino para estar más cerca del orden natural. La naturaleza, aún cuando es violenta, no hace aspavientos. Cuando somos aspaventosos estamos haciendo comentarios agregados e innecesarios a nuestros actos, que son naturales, todos.

Acaso el verdadero rasgo japonés de su pintura (Tilsa Tsuchiya) haya que buscarlo en la poética de Chikamatsu, cuya esencia explica todo el arte tradicional de Japón: una creación quieta, íntima, imponente a veces, pero siempre sin alardes.

http://www.discovernikkei.org/es/nikkeialbum/items/2179/

domingo, 12 de julio de 2020

notita sobre los poemas contra la confianza en el signo

Poemas contra la confianza en el signo
-la lógica es insuficiente-
Poesía de sensaciones e imágenes (el árbol que sube y cae)

No perfección, belleza rústica (jardín japonés)
Sensación de improvisar-estar ahí
La experiencia es más importante que su representación

pero

Sólo representada (ya sea en lenguaje o imágenes principalmente) la experiencia habita nuestra mente
La experiencia siempre significa para la mente
pero ese significado suele estar limitado por la lógica dualista del lenguaje,
algunos poema extienden nuestras posibilidades de significar nuestra experiencia más allá de las mismas limitaciones del lenguaje
este tipo de poemas siempre apuntan a lo que está afuera del lenguaje,
pero que curiosamente uno como lector siente que eso afuera del lenguaje también está contenido de alguna forma en el mismo poema. (revisar poema de ginsberg en el que dice que cuando el arte muestra su propio vacío deja de estar vacío)

(estos poemas parecen querer usar las palabras más como cosas o imágenes que como palabras, en contraste con los poemas cuyas poéticas implícitamente reconocen la realidad lingüística de los poemas y explotan ciertos elementos lingüísticos como la sintaxis, la sonoridad, incluso suelen crear palabras.)

El poema como ese lugar donde la experiencia que tenemos de las cosas y su realidad más allá de cualquier dualismo lógico se reconcilian

Esta reconciliación es posible porque el lenguaje también participa de la vida, cambia y evoluciona como cualquier especie y aun así no deja der ser algo mental y humano. Esta ambigüedad del lenguaje es lo que permite que cierto tipo de poemas (a pesar de estar encerrados en el lenguaje) ofrezcan un escape del lenguaje mismo y podamos intuir (en el silencio) aquello irrepresentable. Lenguaje como ser vivo

sábado, 18 de abril de 2020

https://www.youtube.com/watch?v=i544n_zP_lk&feature=youtu.be&fbclid=IwAR0NGJKFaI6Y-reXXmR__KSkRw2H-uhwtrkB-zdmOhElr7HXQD4Ntw9Xuf8

quel vacío permée lo sensible 15:57
quel vacío impregne lo sensible

la coneccion entre mundo interno y externo. yo quisiera una aproximacion poetica, que no surge de la experiencia sino de la fuente de la experiencia 45

este espacio anterior a la división entre interioridad y exterioridad es ahora desocultado 50:56

rebecamaldonado@filos.unam.mx